El precio del oro repunta ante la incertidumbre por aranceles comerciales
El oro retoma su valor como activo refugio en México ante la volatilidad global provocada por las políticas arancelarias de Donald Trump.

El precio del oro ha experimentado un nuevo ciclo de volatilidad y crecimiento durante este mes de septiembre de 2026, consolidándose nuevamente como el activo refugio preferido por los inversionistas mexicanos. Este fenómeno responde directamente a la incertidumbre generada por la política comercial de Donald Trump, cuyas propuestas arancelarias han sacudido los mercados internacionales y afectado la estabilidad de las divisas emergentes, incluido el peso mexicano.
Analistas financieros observan que, ante la amenaza de nuevos gravámenes a la importación, los capitales buscan seguridad en los metales preciosos para protegerse contra posibles episodios inflacionarios y devaluaciones inesperadas. El Banco de México ha mantenido una postura de vigilancia constante, reconociendo que la presión externa derivada de las tensiones en el comercio transfronterizo influye directamente en las decisiones de ahorro y resguardo de valor de los inversionistas nacionales.
Históricamente, el metal precioso ha funcionado como un contrapeso frente a las crisis geopolíticas, y el escenario actual no es la excepción. Aunque el mercado ha visto fluctuaciones constantes en los últimos meses, el impulso reciente se explica por el temor a que las propuestas de política proteccionista de la actual administración estadounidense alteren las cadenas de suministro y encarezcan los costos operativos para las empresas mexicanas.
Expertos en mercados de metales sugieren que esta tendencia alcista podría mantenerse mientras persistan las dudas sobre el impacto real de los aranceles en la economía regional. La estrategia de los inversionistas, que consiste en diversificar sus carteras hacia activos tangibles, refleja una búsqueda de resiliencia frente a un entorno macroeconómico que se percibe cada vez más incierto y sensible a los cambios en la política exterior estadounidense.
En este contexto, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público monitorea el desempeño de los activos de refugio como parte de la estrategia para salvaguardar la estabilidad macroeconómica del país. La volatilidad actual no solo afecta a los grandes inversionistas, sino que también repercute en el interés de los ahorradores minoristas que buscan preservar su poder adquisitivo ante un panorama global que, por el momento, se mantiene bajo una fuerte tensión comercial.


