martes, 13 de octubre de 2026
México

La diversidad lingüística detrás de las señas y la LSM en México

Más de 70 millones de personas sordas emplean 300 lenguas de señas únicas, las cuales poseen estructuras gramaticales propias y contextos culturales distintos.

Redacción La Cordillera
Foto: excelsior.com.mx

En el marco del Día Internacional de las Lenguas de Señas, es fundamental comprender que la comunicación de las personas sordas es un sistema complejo y diverso. A nivel global, más de 70 millones de personas sordas utilizan más de 300 lenguas de señas distintas, desmintiendo el mito común de que existe un lenguaje universal. Cada una de estas lenguas posee su propia gramática, sintaxis y léxico, evolucionando de manera natural dentro de sus comunidades específicas.

En México, la Lengua de Señas Mexicana (LSM) es el vehículo de comunicación de la comunidad sorda nacional y es reconocida oficialmente como parte del patrimonio lingüístico del país. A diferencia de lo que se podría pensar, la LSM no es una traducción literal del español hablado, sino una lengua viva que utiliza el espacio, el movimiento de manos, el rostro y el cuerpo para transmitir conceptos abstractos y concretos. Su estructura gramatical es independiente y no depende de la lengua escrita u oral de los oyentes.

La diversidad entre las lenguas de señas responde a factores históricos, sociales y geográficos, al igual que ocurre con las lenguas habladas. Por ejemplo, la LSM comparte raíces con otras familias lingüísticas, pero ha desarrollado particularidades propias de la cultura mexicana. Esta naturaleza diversa significa que un usuario de LSM no necesariamente entenderá a un usuario de la lengua de señas estadounidense o española, debido a las variaciones regionales y de desarrollo histórico.

La importancia de reconocer a la LSM como una lengua completa radica en el acceso a los derechos fundamentales. La SEP y otras instancias gubernamentales han trabajado en la promoción de su enseñanza, subrayando que la inclusión real requiere que los entornos educativos, médicos y de justicia cuenten con intérpretes capacitados. La barrera de comunicación es, en esencia, una barrera social que puede superarse mediante el respeto y la integración de estas herramientas lingüísticas en la vida cotidiana de las instituciones mexicanas.

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